Un hombre de 48 años se presentó con disnea progresiva, tos productiva e hinchazón de ambas extremidades inferiores. A su llegada, se encontraba en dificultad respiratoria significativa y requirió ventilación mecánica en la unidad de cuidados intensivos. Su presión arterial era de 90/50 mmHg y la presión venosa yugular estaba marcadamente elevada.
La evaluación física reveló una pared torácica deformada con pectus excavatum y escoliosis torácica. Se escucharon crepitantes gruesos en ambos campos pulmonares.
Un ecocardiograma cardíaco a la cabecera del paciente realizado con el ecógrafo portátil Kvolnuo demostró un agrandamiento pronunciado de la aurícula derecha y el ventrículo derecho. El septo interventricular mostró una configuración característica en forma de D, lo que indica hipertensión pulmonar grave. También hubo una regurgitación tricúspide marcada. La vena cava inferior apareció pletórica y mostró una variación respiratoria mínima, lo que sugiere una presión auricular derecha elevada.